Diario de Don Rafael de Llanza y de Valls Capitan del antiguo Regimiento de Infanteria de Guadalajara Autor D. Rafael de Llanza y de Valls Comentarios Ignacio Fernandez de Bobadilla 17X24. Rustica. 162 págs. Ilustrado con fotografias y grabados en b/n 4 laminas centrales a todo color con diversos uniformes. Rafael de Llanza de Valls Perpintiey Hurtado de Mendoza, nació en Can Mayans, casa pairal de la familia Llanza situada en Vilassar de Mar (Barcelona), en 1772. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por Rafael de Llanza Perpintiey y Catalina de Valls y Hurtado de Mendoza. En el año 1786, cuando contaba solamente catorce años, solicitó y obtuvo la plaza de cadete de infantería, ingresando en el regimiento de Guadalajara. En octubre de 1787 obtuvo el ascenso a subteniente de bandera. En agosto de 1791 ascendió a segundo teniente. En noviembre de 1793 ascendió a segundo teniente de granaderos del regimiento de Guadalajara. El 7 de marzo de 1793, la Convención francesa declaró la guerra a España. La conocida como Gran Guerra, al menos en Cataluña, se convirtió en un movimiento anti-francés. El ejército español, dirigido por el capitán general de Cataluña Antonio Ricardos[1], inició las operaciones militares el 17 de abril de 1793. Cruzó la frontera francesa y avanzó por la Cataluña norte, esto es, por el Rosellón. Ahora bien, sin los efectivos y sin los recursos suficientes, no pudo atacar Perpinyà. Una vez pasado el invierno, el contraataque del ejército francés, les permitió a estos recuperar no sólo los territorios ocupados, sino que cruzaron la frontera y ocuparon la Vall dAran, la Cerdaña, el Alto Urgell y el Ampurdán. Manuel Godoy no hizo ningún esfuerzo para ayudar a Cataluña en su lucha contra los ejércitos franceses. Podemos decir que dejó a Cataluña a su suerte. Esto hizo que el pueblo catalán se movilizara, creándose la Junta General del Principado. Gracias al cuerpo de voluntarios, se pudieron recuperar los territorios conquistados por el ejército francés. La guerra acabó con la paz de Basilea, firmado en el año 1795. Rafael de Llanza, con una columna de granaderos, operó en Cataluña durante la guerra con los franceses. Debemos destacar su ejemplar intervención en la acción de Bañuls, donde sostuvo la retirada de la columna, por lo que fue citado en la orden general del ejército. Ascendido a primer teniente con el grado de capitán, en el año 1795 fue ascendido a sargento mayor de un tercio de voluntarios que se organizó en Berga, el cual mandó durante todas las operaciones emprendidas para recobrar la Cerdaña española y conquistar la francesa. El tercio comandado por Llanza se distinguió en la toma de Puigcerdá. La paz de Basilea, en vez de pacificar los ánimos, provocó que Cataluña se enfrentara, en dos ocasiones, 1796-1801 y 1804-1808, con Inglaterra. El regimiento mandado por Rafael de Llanza fue designado a incorporarse al ejército de Galicia, tomando parte en la defensa de El Ferrol. En 1801 pasó, con su regimiento, a Portugal donde, sucesivamente, ascendió a primer teniente de granaderos, ayudante mayor y, en noviembre de 1805, a capitán de granaderos. Con el regimiento de Guadalajara marchó, en 1806, hacia el reino de Etruria. En 1807 se unió a la división española del Elba mandada por el capitán general de los Reales ejércitos Pedro Caro y Sureda, marqués de la Romana. Con ella tomó parte en la conquista de la Pomerania sueca y asistió al sitio de Stralsund, donde tuvo el mando de la tropa española que abrió la trinchera en la noche del 15 de agosto de 1807. Una vez finalizado el sitio de Stralsund, se trasladó con todo el regimiento a la isla de Zeeland. En julio de 1808, estando todavía en Zeeland, recibieron la noticia del levantamiento de España contra los franceses. Después de negarse a jurar fidelidad a José Bonaparte, José I, al igual que todos sus compañeros de regimiento, trató de volver a España para tomar parte en la guerra de la Independencia. El regimiento fue perseguido por las tropas danesas. Fueron hechos prisioneros y conducidos a Francia, donde, después de disolverse el regimiento, los encarcelaron. Napoleón Bonaparte formó un cuerpo de voluntarios, con la división española del Elba mandada por el marqués de la Romana, obligándolos a tomar parte en la campaña de Rusia. Sobre las vicisitudes vividas en Rusia hablaremos posteriormente. Finalizada la campaña de Rusia, con el grado de comandante, confirmado por real decreto de 6 de agosto de 1816 por Fernando VII, Rafael de Llanza decidió dejar las armas y volver a su hogar. Tenía, por aquel entonces, 41 años. Era el año 1813. Tres años después, como hemos visto, le fue ratificado el grado de comandante y, en agosto de 1819 se le concedió el retiro militar. A lo largo de sus años como militar le fue concedida la cruz de San Hermenegildo y la Estrella del Norte, distinción creada para premiar a todos los oficiales y soldados que tomaron parte en la expedición del marqués de la Romana. Instalado, de nuevo, en Can Mayans, contrajo matrimonio con María de los Dolores Esquivel y Hurtado de Mendoza. Rafael de Llanza heredó Can Mayans en el año 1820. Del matrimonio nacieron tres hijos: Rafael, Benito y María de los Dolores de Llanza y Esquivel. Su mujer, doña María de los Dolores, falleció como consecuencia del tercer parto.
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