El autor propone una manera de hacer la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio dejando entrar a Jesús en la propia casa. ¿De qué manera? Entrando en todas las casas que el Evangelio nos señala como si cada una de ellas fuera la nuestra, y atender allí a lo que Jesús Maestro nos enseña.
Será como un ir recorriendo, curso por curso, la Escuela de Jesús. Es fundamental acudir a la escuela con el deseo de aprender. Cada entrada en esta escuela significará llevar a casa una nueva tarea. De ella depende, en gran medida, nuestro aprendizaje.
Esta obra puede recorrerse de dos maneras: una, de acuerdo al esquema de los Ejercicios Ignacianos; la otra, según el itinerario propuesto por el autor, haciendo una entrada diaria a cada casa, hasta completar la meditación del mes; teniendo, cada día, un momento de oración con el Señor.
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